Crisis creativa

The English version follows below.

Desde siempre en las escuelas de arte se ha tratado la creatividad como el complejo asunto que es. Abarca aspectos de psicología, filosofía, medicina y matemática. Los neurólogos, por ejemplo, hablan del suyo como un campo todavía desconocido, trabajan con el órgano de cuyo funcionamiento menos se sabe. 

Lo que sí se conoce es que el cerebro humano alberga 100.000 millones de neuronas de 10.000 tipos diferentes y cada una puede tener 200.000 sinapsis. El nivel de complejidad de estas conexiones continúa siendo inalcanzable para los ordenadores actuales, y hasta los más racionalistas han dejado una rendija abierta, a través de la mecánica cuántica, hacia el misticismo y el psicoanálisis. Mientras se resuelve el dilema moral y el desafío científico de crear una Inteligencia Artificial Global, la tecnología actual ya ha lanzado un órdago al ego humano, concretamente el 30 de noviembre de 2022 y esto ya es motivo suficiente para escribir este artículo.

Primera imagen de una secuencia creada con Midjourney en una versión abierta de septiembre 2023

Érase una vez un sector, llamado de profesiones creativas, a cuyos trabajadores se les llamaba creativos. Hay que señalar que el término creativo en la antigüedad estaba reservado a los dioses, solo ellos y aquellos a los que habían elegido eran capaces de tal cosa. A día de hoy, y aunque hay creativos para aburrir, literalmente, se ha tenido a bien conservar cierto grado de endiosamiento. Que una máquina tenga habilidades técnicas es pasable, pero que cree ya es aberrante. Tim Burton expresó en una reciente entrevista,que sentía que una adaptación de las princesas Disney a su marcado estilo y creada por AI, le había provocado la sensación de que le habían robado el alma. No sabía Tim Burton que desde 2016 Microsoft ha desarrolla un proyecto llamado “The next Rembrandt” ,ganador de varios premios internacionales, y que ha sido capaz de materializar una nueva obra del pintor fallecido hace más de tres siglos ¿Cómo es posible? pues la respuesta muy probablemente esté en el trabajo de la eminente Margaret Boden. Aunque es muy posible que no te guste.

Segunda imagen de una secuencia creada con Midjourney en una versión abierta de septiembre 2023.

Esta conocida investigadora de la ciencia cognitiva estableció tres tipos de creatividad. El primero es la creatividad combinatoria, aquella que genera nuevas ideas combinando métodos y conceptos familiares de un modo único. Este también se da cuando se traslada un método de un campo a otro. Es el sistema creativo más comúnmente utilizado por las actuales tecnologías de inteligencia artificial y por el grueso de los mortales. Y de ahí vienen estos sentimientos de vacío existencial al ver que el ordenador es capaz de crear más rápido y mejor que tú. 

Lo curioso es que como casi siempre ya teníamos la información de antemano, solo que no nos habíamos dado cuenta, o habíamos sido conscientes, que en este caso me parece más apropiado. Durante los años 20 del siglo XX, mientras se desarrollaban la física cuántica y el psicoanálisis, los artistas del surrealismo utilizaban diferentes métodos creativos que implican combinaciones aleatorias. De todos ellos, el más famoso y utilizado a día de hoy en las escuelas de artes, es el Cadavre Exquis (cadáver exquisito). Este método consiste en dibujar o escribir algo al azar en un papel, luego se oculta gran parte del párrafo  o garabato y se pasa a otra persona que, a partir de aquello que puede ver, continúa la obra. Los resultados eran singulares, sorprendentes y casi unánimemente percibidos como creativos. Fijémonos en la palabra percibidos porque nos lleva directamente al test de Turing. 

Tercera imagen de una secuencia «creada» con Midjourney en una versión abierta de septiembre 2023.

La famosa prueba nombrada en honor a su creador, el científico multidisciplinar y padre de la computación Alan Turing, no trata de probar, como se cree erróneamente, si una máquina puede ser consciente de sí misma y por tanto inteligente, si no ,si un humano sería capaz de determinarlo. A decir verdad, nuestra percepción es tan limitada que tampoco somos capaces de determinar si otro ser humano es consciente de sí mismo o inteligente, sólo lo suponemos. La duda es un instrumento maravilloso, pero no nos gusta, porque ahora la pregunta  no es si una máquina es creativa, si no, si lo somos nosotros. 

Texto escrito por un humano

Antía Cedrón es profesora de diseño en la escuela FormArte y especialista en aplicaciones tecnológicas para creatividad y diseño.

ENGLISH

Creativity is a highly complex subject that spans disciplines such as psychology, philosophy, medicine, and mathematics. Neurologists, for instance, speak of creativity as a still unknown field, working with the organ whose functioning is least understood. What is known, however, is that the human brain houses 100 billion neurons of 10,000 different types, and each can have 200,000 synapses. The level of complexity in these connections remains unreachable for current computers, and even the most rationalists have left a crack open, through quantum mechanics, towards mysticism and psychoanalysis. While the moral dilemma and scientific challenge of creating a Global Artificial Intelligence are being addressed, current technology has already thrown down the gauntlet to human ego, specifically on November 30, 2022, and this alone is reason enough to write this article.

Once upon a time, there was a sector called creative professions, whose workers were referred to as creatives. It is worth noting that the term «creative» in ancient times was reserved for the gods; only they and those chosen by them were capable of such a thing. Today, although there are creatives in abundance, literally, a certain degree of deification has been preserved. It is acceptable for a machine to have technical skills, but it is considered aberrant for it to create. Tim Burton expressed in a recent interview that he felt that an adaptation of Disney princesses in his distinctive style and created by AI had given him the sensation of having his soul stolen. Tim Burton was unaware that since 2016, Microsoft has been developing a project called «The Next Rembrandt,» a winner of several international awards, which has been able to materialize a new work by the painter who died over three centuries ago. How is this possible? The answer likely lies in the work of the eminent Margaret Boden, although it is quite possible that you may not like it.

This renowned researcher in cognitive science established three types of creativity. The first is combinatorial creativity, which generates new ideas by combining familiar methods and concepts in a unique way. This also occurs when a method is transferred from one field to another. It is the most commonly used creative system by current artificial intelligence technologies and the majority of mortals. And hence, these feelings of existential emptiness arise when one sees that the computer is capable of creating faster and better than oneself.

The curious thing is that, as almost always, we already had the information beforehand; we just hadn’t realized it or had not been aware of it, which in this case seems more appropriate. During the 1920s, while quantum physics and psychoanalysis were developing, surrealism artists used different creative methods involving random combinations. Of all these, the most famous and still used in art schools today is the «Cadavre Exquis» (exquisite corpse). This method involves drawing or writing something randomly on paper, then hiding a significant part of the paragraph or doodle and passing it on to another person who, based on what they can see, continues the work. The results were unique, surprising, and almost universally perceived as creative. Let’s focus on the word «perceived» because it leads us directly to the Turing test.

The famous test, named in honor of its creator, the multidisciplinary scientist and father of computing Alan Turing, does not aim to prove, as is erroneously believed, whether a machine can be self-aware and thus intelligent but rather if a human would be able to determine it. In truth, our perception is so limited that we are not even capable of determining if another human being is self-aware or intelligent; we only assume it. Doubt is a wonderful instrument, but we do not like it because now the question is not whether a machine is creative, but whether we are.

Text written by a human.

Antía Cedrón is a design professor at FormArte School and a specialist in technological applications for creativity and design.