Buen diseño, gracias de nuevo Dieter Rams

El diseño es una disciplina múltiple que va de lo gráfico a la moda, del producto al interiorismo o la experiencia de usuario, y si  diseño es decidir en favor de la harmonía es hasta un estado de la mente. Hoy hemos querido tentar a la transversalidad analizando, desde el punto de vista del diseñador de moda, los diez principios del buen diseño enunciados hace más de medio siglo por el gran Dieter Rams. Una de las leyendas vivas del diseño industrial y semilla primigenia de la estética de nuestras vidas en el siglo XXI. 

Ante de comenzar es necesario aclarar que el diseño de moda, como la más carnal de las disciplinas del diseño debe lidiar con el factor humano en mayor medida de lo que lo hacen otras ramas del diseño, sean pues  indulgentes con nosotros. 

1.El buen diseño es innovador: es difícil agotar las posibilidades a la hora de innovar en el diseño debido a las constantes oportunidades que brinda el acelerado desarrollo tecnológico.

La moda cambia cada temporada casi por decreto, pero ¿Es realmente innovadora? gracias al trabajo de diseñadores como Iris Van Herpen o las posibilidades de los nuevos tejidos tecnológicos casi podemos decir que sí. 

https://www.highsnobiety.com/2015/03/31/future-textile-technologies/

2.El buen diseño hace a un producto útil: el objetivo primordial de un producto es su utilidad. El diseño debe ser práctico, siendo secundaria la satisfacción de los criterios psicológicos y estéticos.

Aunque nuestra sociedad no es la de el joven Dieter Rams y si hay una verdad en el mundo desarrollado del siglo XXI es que los criterios psicológicos sí cuentan. La verdad subyacente es que lo que siempre distinguirá a un buen diseñador de moda de uno que no lo es, es la utilidad de la prenda, si se pierde este principio no estaremos haciendo moda, el arte que se lleva puesto. 

3.El buen diseño es estético: la buena ejecución del diseño no debe carecer de belleza.

Curiosamente la estética es lo que acabó diferenciando la obra de Dieter Rams. No olvidemos que inspirado por su trabajo Jonathan Ive creó los productos que hoy definen la imagen de Apple. De los productos tecnológicos esa misma estética minimalista y depurada, de colores neutros y líneas bien definidas se acabó instaurando en nuestro armario a través de la influencia nórdica y japonesa. 

4.El buen diseño hace a un producto comprensible: un buen diseño simplifica la estructura del producto y lo predispone a expresar claramente su función mediante la simple intuición del usuario.

En Moda sabemos que el schock inicial funciona, confundir, engañar por un momento, pero que no debe prolongarse en el tiempo o causará incomodidad en el espectador. Jugamos con el artificio de manera sutil.

5.El buen diseño es honesto: un diseño honesto nunca intenta mentir sobre el verdadero valor e innovación del producto. Un buen diseño no trata de manipular al consumidor mediante promesas de una falsa utilidad más allá de la realidad física del producto.

Este es el principio que más me sorprende por su contemporaneidad. Si hay algo que se valorará más que el oro es la honestidad. Un buen diseño de moda, simplemente, no miente. Atención al abrigo blanco, homenaje a Balenciaga en la colección de Louis Vuitton. 

6.El buen diseño es discreto: Todo producto y su diseño debe de ser neutro y sobrio. 

Aquí diferimos por completo, y es que en moda, dependiendo de la década menos es más o más es simplemente más. En los 90, la etapa más racional de la moda del siglo XX, el minimalismo se acabó por orden de Anne Wintour, que de algo hay que vivir y los beneficios en publicidad eran mayores en los 80. De todos modos, la moda es demasiado divertida como para encerrarla en tanta sobriedad. 

7.Un  buen diseño tiene una larga vida: las modas son pasajeras y subjetivas. Un buen diseño y su perfecta ejecución crean productos útiles y atemporales.

¿Puede un buen diseño de moda sobrevivir en el tiempo? Solo tenemos una respuesta, sí. Y la clave precisamente está en la honestidad del mismo. Aunque nos falten referentes visuales o históricos para comprender una pieza, existen principios del diseño  que son atemporales. Si una imagen vale más que mil palabras os ponemos esta de un vestido de Dior, 1954.

8.El buen diseño es consecuente en sus detalles: el buen diseño nunca deja nada al azar. Ha de ser cuidado y diseñado bajo la exhaustiva precisión de cada detalle, expresando el respeto del diseñador para con sus consumidores. Cada error es una falta de respeto.

Esto es uno de los principios que dignifica nuestra profesión como diseñadores, algo en los que se insiste a los estudiantes de diseño de moda desde el primer día. La moda puede ser flexible en muchos aspectos, coquetear con el absurdo, buscar la exageración pero siempre hallará la redención con un acabado perfecto y detalles cuidados. 

9.El buen diseño respeta el medio ambiente: un buen diseño debe de contribuir a la preservación del medio ambiente mediante la conservación de los recursos y la minimización de la contaminación física y visual durante el ciclo de vida del producto.

Cuanto ha tardado el mundo de la moda en respetar este principio, hasta que no ha quedado más remedio. La moda sostenible, el reciclaje de prendas, la vuelta a la artesanía, la durabilidad de las prendas… la moda vuelve a estar más cerca de las otras disciplinas del diseño en un aspecto tan crucial como este. 

10.El buen diseño es diseño en su mínima expresión: Dieter Rams distingue entre el habitual paradigma en diseño:»Menos es más» y en su lugar recomienda su propio modelo: «Menos, pero con mejor ejecución».

Aunque pueda parecerlo este principio no nos ata de manera irrevocable al minimalismo. No, si lo aplicamos a los detalles de ejecución, en el patronaje y la selección de tejidos. Ejecutar mejor es hacerlo de manera más simple, menos pero con mejor resultado. 

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