La segunda vida del lujo

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Llevamos casi dos décadas en una vorágine consumista que ha convertido al fast fashion en el rey indiscutible del sector de la moda.En los albores del siglo XXI hemos presenciado la muerte o condena a la irrelevancia de marcas de culto de streetwear en favor de la gran distribución. Menos calidad, menos originalidad, menor precio, más prendas, más residuos, y más  consumidores  (somos 1600 millones más de personas en el mundo hoy que hace 20 años). En los armarios de los 90  no nos caben ni las corbatas y estos excesos nos traerán, si no nos han traído ya, una resaca brutal. En términos globales, un desastre medioambiental, en términos personales una crisis de valores con consecuencias insospechadas. Sería injusto y hasta un poco estúpido creer que el fast fashion es el causante de esto en solitario, pero la moda siempre ha estado muy pegada a la esencia del ser humano, como un síntoma a su enfermedad ¿Y cómo frenar ese consumo en seco sin que la inercia nos lleve al vacío absoluto? pues a seguir consumiendo pero mejor. Con un monarca agonizante, las bitácoras favoritas del mundo de la moda han comenzado a desearle una larga vida a un más que posible sucesor, la segunda mano. Y su espaldarazo final viene de la industria del lujo. 

El grupo Kering, dueño de Gucci, Saint Laurent, Balenciaga y Alexander McQueen, es también  titular del  5% de las acciones de Vestiaire Collective. Esta tienda online es uno de los mayores referentes de la segunda mano de lujo, con sede en París fue creada durante la crisis del 2008 y desde entonces no ha parado de crecer a base de rondas de inversión. La página, de excelente funcionalidad, no es demasiado generosa con la estética, hay prendas que aparecen hechas un gurruño y con la tipografía que usan parece que estés comprando en Ebay. El otro grande del lujo, LVMH, de momento se muestra reticente a una involucración directa en la reventa. El comunicado de prensa al respecto viene a justificarse en que no quieren controlar del todo sus productos, la razón extraoficial es el miedo a la canibalización de sus propias ventas. No obstante, su estrategia de aproximación lateral pasa por un refuerzo en la reparación y reutilización de sus productos. Es decir, si me compro un bolso en The RealReal, me lo reparan en Louis Vuitton. Y aquí  surge otro problema, la posible legitimación de las copias falsas. 

Hasta hace muy poco cuando adquirías un bolso en el mercado del lujo, este venía acompañado de un certificado de autenticidad al estilo de una tarjeta de crédito. Lo que ocurre es que esta también es falsificable, por este motivo las grandes firmas se unieron para crear el  Aura Blockchain Consortium. Una tecnología especializada en resolver problemas de la industria del lujo, las copias no autorizadas entre ellos. Pero estos cambios son recientes, y aún existen muchas piezas auténticas cuya certificación sigue siendo débil, por este motivo se han establecido alianzas entre las firmas de lujo y los grandes de la segunda mano para luchar juntos contra las falsificaciones. Otro acercamiento, muy sútil, entre estos dos mercados que podrían parecer antagónicos. 

En el 2030 se prevee que la reventa doble en ventas al fast fashion, y está claro que el lujo tiene todas las papeletas para llevarse un pedazo del pastel.