Peter Lindbergh, el abanderado de la naturalidad

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en whatsapp
Compartir en email
Compartir en telegram

En una ciudad llena de tote bags con su nombre es difícil ignorar la presencia de Peter Lindbergh, y si no has tenido el valor de googlearlo todavía, te adelantamos que fue uno de los fotógrafos más relevantes de los últimos años. 

En un escenario no muy diferente a lo que está viviendo Ucrania en la actualidad, Lindbergh nacía bajo el apellido Brodbeck en Leszno, Polonia. 

Criado durante la posguerra, tras ser escaparatista y después de pasar por el servicio militar, su espíritu inquieto lo llevó a matricularse en una escuela de arte berlinesa. Luego de este intento fugaz por ser estudiante, decidió que prefería viajar y se tomó un tiempo de descanso. 

Resulta curioso que aquello que lo ha convertido en una leyenda sucediese por accidente, y es que su primer contacto con una cámara no fue premeditado. Y aquí nos encontramos, casi tres años después de su muerte, admirando al fiel adversario de la autocracia del photoshop.

Dependiendo del periodo generacional al que pertenezcas, o cuán adepto seas al mundo de la moda, Peter te puede sonar por ser el fotógrafo que consiguió que Rosalía se quitase las uñas o por los retratos de las icónicas supermodelos en las calles de Nueva York.

Lo cierto es que, resulta indiferente la época en la que los anteriormente citados hayan tenido el placer de coincidir con él. Todos sostienen lo mismo, en un mundo dominado por el ego, Lindbergh hacía que las sesiones de fotos fuesen un lugar armonioso y natural.

Conseguir algo así no resulta fácil, y aunque realizar la portada del número inaugural de Anna Wintour ayuda un poquito, fomentar la belleza natural y femenina de manera atemporal es todo un hito en su carrera. Creó algo verdaderamente mágico, luchando contra la frivolidad y reivindicando la imperfección. Si alguna cosa lo hizo inmortal fue captar a las supermodelos de una forma que nadie había logrado antes.

150 imágenes seleccionadas por el propio autor, y un golpe de suerte llamado Marta Ortega, ponen “Untold Stories” al alcance de nuestra mano. En una retrospectiva sobre la vida del Lindbergh y una declaración de intenciones a la fotografía de moda: “Si retiras la moda y el artificio, puedes ver a la persona real”, y eso era Lindbergh, naturalidad en esencia. 

Esta exposición da la oportunidad al espectador de apreciar, de forma cronológica, aquello que él consideró relevante en su carrera. Ocupando el antiguo hangar industrial del muelle Batería del puerto, y tras extender su fecha hasta el final de este mes, “Untold Stories” nos conecta con el icónico fotógrafo de una manera única para demostrarnos que Peter Lingbergh, es mucho más que blanco y negro.

Muelle Batería del puerto de A Coruña